Lunes, 22 de septiembre de 2014

| 2013/06/19 00:00

Otro testigo que cae en el caso Ovalle Oñate

La muerte de 'Curumaní', uno de los declarantes en el proceso, empaña aún más el caso.

Alías 'Curumaní' y el exconcejal asesinado Efraín Ovalle Foto: Cortesía de la foto de 'Curumaní'. Yajaira Otálora García / 'Vanguardia', Valledupar.

El proceso judicial que señala a Jorge Luis Oñate, hijo del cantante Jorge Oñate, por la muerte de un exconcejal en Cesar, sigue rodeado de asesinatos, desapariciones, amenazas y misterios.

Semana.com conoció que el pasado 18 de junio apareció muerto en su celda de la cárcel de Valledupar uno de los testigos del caso. Se trata de John Carlos Landero, alias ‘Curumaní’, exintegrante de los de ‘Urabeños’ y quien estaba detenido por extorsión.

En el pasado mes de febrero, cuando se cumplió un año del asesinato del exconcejal Efraín Ovalle Oñate, ocurrido en La Paz, Cesar, este medio tuvo acceso a la declaración de ‘Curumaní’.

Landero aseguró que alias ‘Édwar Chía’, uno de los capturados por el homicidio, lo contactó para asesinar a Ovalle y mencionó los nombres de Jorge Luis Oñate –hijo del cantante-, Hernán Oñate y Armando Gnecco, quienes son otros familiares del artista. Édwar Alberto Rodríguez, alias ‘Édwar Chía’, era miembro de los ‘Rastrojos’.

"Hablamos personalmente. Me dijo que había una plata para hacer un trabajo para el señor Ovalle. Yo le pregunté de quién venía la orden y el señor me dijo que había un señor llamado Hernán Oñate, otro Jorge Luis Oñate y un señor ‘Mandarino’”, dijo ‘Curumaní’ dice el expediente conocido por Semana.com.

Landero era testigo en contra de ‘Édwar Chía’ y Jorge Enrique Ochoa, alias ‘Marto’; Johny Alberto Otero, alias ‘Lunar’ y Efraín Jesús Ferias, alias ‘Chori’.

Su muerte es un misterio. Según versiones preliminares, ‘Curumaní’ fue asesinado. No obstante, de acuerdo con la información que entregó una fuente que pidió la reserva, “el Inpec, para tratar de salvar su responsabilidad, lo ha tratado de presentar como un suicidio”. Otras versiones indican que el Inpec adelanta investigaciones sobre el hecho.

Lo más inquietante es que el deceso de Landero se presentó un día antes del comienzo del juicio oral del proceso, audiencia en la que ‘Curumaní’ y el otro testigo –Manuel Ricardo Benavides- declararían.

Amenazas que vienen y van

Semana.com conoció documentos que evidencian amenazas contra testigos, investigadores y autores materiales del crimen de Ovalle Oñate.

‘Curumaní’ estaba amenazado, al igual que Benavides y su familia. En octubre del 2012, la esposa de Benavides advirtió sobre las amenazas.

Según registros conocidos por este medio, ‘Curumaní’ y Benavides recibieron amenazas como “son hombres muertos”, “no van a llegar vivos al juicio” o “se les va a echar cianuro en la comida”. Estas advertencias llevaron a la defensa de las víctimas a solicitar el traslado de los testigos de la cárcel de Valledupar.

En el pasado mes de febrero, en diálogo con este medio, el abogado Jaime Granados, quien representa la defensa de la familia Ovalle, aseguró que entre sus objetivos estaba “proteger las vidas de las personas que pueden servir como testigos”.

El caso se enreda aún más con desapariciones y homicidios. El pasado 23 de octubre, la Sijín informó a la Unidad Nacional contra el Terrorismo sobre la posible desaparición de Fernando Rafael Arroyo, quien, según los investigadores, “se erige como importante testigo”.

También se indaga la muerte de uno de los presuntos autores materiales. Se trata de Richard Gutiérrez, asesinado el pasado 24 de diciembre.

Los investigadores también están en riesgo. El pasado 6 de agosto, un investigador del caso formuló una denuncia penal para señalar que si ocurre algún evento en contra de su vida, será por cuenta del proceso que indaga.

Este medio pudo establecer que a principios del pasado mes de mayo, el fiscal general, Eduardo Montealegre, tomó una decisión ante la ola de amenazas.

Por petición de la defensa de las víctimas, el jefe del ente acusador ordenó la reasignación del caso a un fiscal de la Unidad de derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario (DIH). En un principio, los procesos judiciales en contra de los supuestos autores materiales e intelectuales, así como la desaparición del testigo Arroyo, estaban a cargo de la Fiscalía Especializada de Valledupar.

Semana.com estableció a través de una fuente que pidió la reserva que la Fiscalía no descarta emitir una solicitud de cambio de radicación del proceso judicial, con lo cual el caso se adelantaría ante jueces de otra ciudad distinta a Valledupar, según lo disponga la Corte Suprema de Justicia.

“Se ha podido establecer que Diomedes de Jesús Villamizar, uno de los presuntos autores materiales del homicidio de la exalcaldesa de Barrancas Yandra Cecilia Brito, también está implicado en el homicidio de Ovalle. Si bien no ha sido imputado formalmente, tiene expedida una orden de captura”, añadió la fuente.

Quienes tampoco han sido imputados por la Fiscalía son Hernán Oñate y Armando Gnecco. En el pasado mes de febrero, el abogado Cancino, quien representa la defensa de la familia Oñate, le dijo a este medio que hacia mayo del 2012 se abrió una indagación preliminar contra sus defendidos, pero sólo Armando Gnecco ha rendido interrogatorio para dar su versión. “No ha habido mayor actividad por parte de la Fiscalía porque, supongo, no han encontrado ningún vínculo que permita imputar responsabilidad ni a Jorge Luis, ni a Armando, ni a Hernán”, explicó el jurista en su momento.

Una riña política que pudo acabar en crimen


El pasado 25 de febrero se cumplió un año del asesinato del exconcejal Efraín Ovalle Oñate. Por ese homicidio, la Fiscalía capturó cuatro miembros de los ‘Rastrojos’ y abrió una indagación preliminar contra Jorge Luis Oñate, Hernán Oñate y Armando Gnecco, también familiares del artista.

Según las versiones preliminares, en el 2011, el exconcejal Ovalle apoyó la candidatura de Wilson Rincón Álvarez a la Alcaldía de La Paz y no lo hizo por Nancy Zuleta, esposa del cantante Jorge Oñate, quien aspiró a ese cargo de elección popular.

Jesús Ovalle, el hijo del cabildante asesinado, aseguró en un interrogatorio rendido ante la Policía que el cantante pidió respaldo político a su padre: “Jorge Oñate fue a la casa de mi papá a solicitarle su apoyo electoral con su esposa. Él le manifestó que ya había hecho un compromiso con otro candidato, lo que le disgustó a Oñate".

La defensa de la familia Ovalle relaciona esa disputa política del 2011 con el homicidio. Pero la defensa de la familia Oñate considera que esa idea “no tiene ningún sustento”. “Es ridículo pensar que al perder una Alcaldía, una persona mande a matar a otra”, dijo el abogado Cancino a Semana.com.

Este episodio judicial enfrenta a dos reconocidos abogados y a una misma familia política poderosa en Cesar. Sólo el tiempo dirá quién tiene la razón.

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