
Entre el 10 y el 13 de diciembre, más de 500 indígenas de la comunidad emberá volvieron a sus territorios en Risaralda, luego de pasar una década en condición de desplazamiento forzado en Bogotá.

Más de 500 indígenas emberá viajaron en dos caravanas coordinadas por la Unidad para la atención y reparación integral a las víctimas, con el apoyo de diversas entidades estatales, para regresar a sus resguardos. Fueron necesarios 17 buses para trasladar a estas comunidades desde Bogotá hasta Risaralda.

Fueron 139 familias las que retornaron a su tierra, en los municipios de Mistrató y Pueblo Rico (Risaralda), donde fueron recibidos por hermanos de su comunidad.

Varias familias emberá permanecieron hasta diez años desplazados en la capital. Con el regreso a su territorio empiezan una nueva vida.

El retorno de los emberá es el primero de esta magnitud que hasta ahora ha organizado el Sistema nacional de atención y reparación a las víctimas.

En Bogotá, los indígenas estuvieron viviendo en un albergue de la Alcaldía Mayor. La administración distrital participó en el operativo de retorno.

Los emberá retornaron a los resguardos de Chala y Humala, en el municipio de Mistrató, y de Itauri, Gito Docabú y Santa Rita, en Pueblo Rico.

La mayoría de los 539 indígenas que retornaron son mujeres y niños.

Según Paula Gaviria, directora de la Unidad para la atención y reparación integral a las víctimas, el Gobierno está comprometido con la reparación integral a estas comunidades, lo que implica brindar las garantías para que puedan permanecer en su territorio tras el proceso de retorno.